EL DESARROLLO DE UNA SOCIEDAD NO ES UN DERECHO, ES UNA ASPIRACIÓN, Y COMO TAL, HA DE SER GANADO

El año 2020 que acabamos de dejar atrás ha sido un año muy distinto al resto, sobre todo para aquellas sociedades que nos hacemos llamar desarrolladas. Aproximadamente el 10% de la población ha visto y vivido situaciones personales dramáticas en lo familiar con la pérdida de personas cercanas, y también con situaciones de gran sufrimiento laboral provocadas por un virus desconocido hasta hace pocos meses atrás.

El 90% restante, ha levantando una voz interna de queja y denuncia cada vez cada vez que nuestros gobernantes nos limitaban parte de nuestra libertad rutinaria en aras de una responsabilidad sanitaria de grupo. Gran parte de esta población ha vivido la reducción de libertad como si le despojasen de algo suyo, intocable independientemente del fin. La limitación impuesta a sus movimientos y rutinas se ha categorizado como una eliminación de nuestros derechos. Se ha visto como un paso atrás.

Sin embargo, no creo que ninguno de nosotros quiera cambiar de época a tan sólo 50 años atrás. Nos hemos visto vulnerables, pero no ha faltado ni asistencia médica, ni social ni falta de alimentos.

El problema es que nos hemos creído que el desarrollo es un derecho, y nada más lejos de la realidad. La pandemia vivida ha de servir como un baño de realidad. El desarrollo de una sociedad no es un derecho sino una aspiración que ha ganarse día a día.

Existe un paralelismo claro con el sector empresarial. En muchas compañías, tras periodos intensos de crecimiento, comienza a crecer la idea de que el éxito es un derecho adquirido, y es justo en ese momento cuando comienza su decadencia, pues aparecen errores provocados por la vanidad, la confianza y el acomodo de sus gestores.

Un ejemplo empresarial es el caso de la empresa GoPro, una empresa dirigida por Nick Woodman dedicada a la venta y fabricación de cámaras digitales para deportistas que tuvo un crecimiento espectacular hasta el año 2015, pero que a partir de ese momento comenzó a perder dinero a la misma velocidad que lo ganaron. Según su CEO, el comienzo del declive se inició con las primeras decisiones basadas en la arrogancia, pues según ellos se habían ganado el derecho al éxito.

Como sociedad no podemos caer en el error de poner el foco únicamente en la denuncia y esperar que la rueda del desarrollo gire sin más. Es cierto que tenemos unos gobernantes decadentes, y hemos de denunciarlo y criticarlo, pero ésta no puede ser la excusa. No hay excusas para la inacción. Si no hacemos nada fracasaremos, y si hacemos algo sólo os puedo asegurar una oportunidad. Si puedes hacer algo, hazlo. Los que piensen que es imposible que se aparten, que unos pocos los estamos intentando.

Hay que poner el foco de nuestra energía en no perder lo conseguido y avanzar, cada uno de nosotros desde la actuación de lo que tenemos a nuestro alrededor y sobre lo que tenemos cierta capacidad de transformación. Desde la ciencia, la tecnología, las relaciones sociales, desde la política o desde nuestro propio puesto de trabajo o empresa.

Tenemos el derecho a querer aspirar a más, pero no a su logro, esto sólo lo alcanzaremos con nuestro esfuerzo diario!!

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