EL SÍNDROME DE LA AMAPOLA ALTA: LA MEDIOCRIDAD COMO NORMA
Las personas por norma general sentimos arraigo ha pertenecer a un grupo, pero en muchos casos esto penaliza nuestra capacidad de sentido crítico. Por ejemplo, en un grupo de amigos siempre hay un “listillo” al que se deja de llamar. En el entorno familiar en muchos casos uno no se pone al lado de ese cuñado que tanto sabe, y si hablamos del entorno laboral, el tema se complica porque siempre hay un compañero que sobresale del resto.
Historiadores como Livio relatan la historia de un gobernante que “cortaba las cabezas” de las plantas más altas para simbolizar la necesidad de eliminar a aquellos individuos que sobresalían demasiado. Así apareció el síndrome de la amapola alta (tall poppy syndrome) para describir un fenómeno social en el que las personas con talentos sobresalientes son criticadas, despreciadas o atacadas por el simple hecho de destacar por encima de sus pares.
