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Las trampas ocultas de la IA

Las organizaciones actuales exigen a sus equipos agilidad e innovación entre otros, y para ello ven en la Inteligencia Artificial la herramienta perfecta para lograrlo. Es lógico que piensen esto, la IA es la herramienta cognitiva más potente jamás inventada, y bien utilizada puede lograr mayores tasas de innovación y mayor agilidad y productividad. Sin embargo, esto no es fácil, pues la IA mal utilizada fomenta la complaciencia intelectual.

La narrativa dominante (y por supuesto errónea) es que la IA es una especie de oráculo de la verdad de una única respuesta. Si a esta idea le sumas las conclusiones de numerosos estudios que indican que a mayor confianza en la IA menor es el esfuerzo y menor es el pensamiento crítico es cuando tenemos un problema de verdad.

No podemos delegar sin criterio en algoritmos cuya base fundamental es la estadística. El funcionamiento de nuestro cerebro se asimila al de cualquier otro músculo de nuestro cuerpo, y cuando delegamos el pensamiento en ella (la IA), ella gana inteligencia y nosotros reducimos la reducimos. Dicho de otra forma, si no utilizamos el pensamiento crítico, éste se atrofia.

Las trampas ocultas

La IA entraña un conjunto de trampas que atacan directamente nuestra capacidad de pensamiento crítico y de juicio. Te cuento sólo algunas de ellas:

El Desafío

Las trampas ocultas de la IA están, pero como suelo decir “Hay que preocuparse más por la Inteligencia Humana, y no tanto por la Inteligencia Artificial”, por eso os traslado algunas recomendaciones a la hora de trabajar codo con codo con la IA:

Conclusión

La ventaja competitiva personal de cada uno de nosotros en la era de la IA generativa no pertenecerá a quien sepa utilizar más herramientas, sino a quien mejor proteja su capacidad de pensamiento crítico. La IA debe ser la herramienta capaz de potenciar tu talento, pero no tu estupidez. Todo depende de cómo la utilices.

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