Automatizar sin destruir: cómo diseñar procesos con IA cuando te importa el crecimiento del equipo
Esta semana estoy cruzando dos ideas que me han ocurrido simultáneamente en los últimos dos días. Por un lado, estuve reunido con el CEO de una empresa que, al igual que muchas, me pedía poder automatizar más procesos para que el equipo fuera más rápido y llegara a producir el doble. Esto está bien, pero la siguiente pregunta que le hice lo dejó algo descolocado: “¿Has pensado en cómo será el crecimiento del equipo dentro de tres años cuando ya nadie recuerde cómo se trabajaba sin IA? O peor aún: ¿has pensado en cómo tu equipo tomará decisiones sobre información ya ‘cocinada’ por la IA?”
Lo segundo que me ha ocurrido es que ha llegado a mí un paper reciente (Gutoreva, Tsim y Papakonstantinou, aún en preprint) que viene a concluir que los sistemas de IA mal diseñados están optimizados para reducir fricción y esfuerzo, pero que es precisamente esa fricción la que produce el aprendizaje y el crecimiento. Es decir, lo que hace la IA fácil de usar es exactamente lo que impide que el equipo se desarrolle. En el paper lo llaman la paradoja del crecimiento frente al confort, y recoge una idea previa del investigador Giuseppe Riva.
La pregunta central de todo esto es la siguiente: ¿se puede conseguir automatización para incrementar la productividad a la vez que desarrollar equipos para el futuro? La respuesta es sí, y depende del diseño del sistema IA.
